Tenía en los ojos un mar de ilusión, vestía con la blancura del mundo, y el cielo era el techo de su hogar, sus fronteras se encontraban mas allá de lo que te puedas imaginar, me miro tan solo un segundo, y supe que ya seria para siempre su esclavo.
Una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo, vi sus pasos en la arena, y escuche su voz en la lejanía la suerte bailo en esta ocasión para mí con vestido de “vedette”, comprendí que el sonido que de su boca salían eran mis grilletes.
Llevo clavados desde entonces su mirada y su voz, soy preso desde entonces preso de su amor, pero que es el amor si no la libertad de amar que nos une a esa otra persona, el amor no es ninguna locura sensata, el amor es la llave que nos hace libres, la cuerda que nos ata.
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